05/05/2016

La política del hecho consumado

Versión en audio (completa)

(versión texto)
Bueno, empecemos por el principio.

Ah? ¿No se puede empezar por el principio? ¿ya está todo en marcha? No, señor. Al contrario, nosotros sí vamos a empezar por el principio.

A El Bolsón le falta una solución energética definitiva que nos provea de energía sin tantos cortes y sin tener que quemar combustible diesel en el medio de un barrio. Con ese fin se licitó una obra en conjunto entre las provincias de Chubut y Río Negro para llevar un tendido desde el interconectado nacional hasta acá, por un valor de unos 37 millones de pesos. Vino el gobernador Weretilneck a inaugurar la obra, pero no estaba terminada, ni el día de hoy tampoco, y hace tiempo que no hay avances. Cuando se termine la obra pública de ese tendido, se solucionaría la problemática energética de nuestro pueblo.

Hace unos 20 días, vecinos de Mallín Ahogado advierten de una obra de zanjeo y cableado subterráneo que rápidamente se pudo comprobar que se trata de una conexión entre la Central Hidroeléctrica Río Escondido, propiedad de Joe Lewis, y la usina de El Bolsón. Surgen varias preguntas, pero en un principio, dos: ¿Primero, para qué? Y segundo, cuando tantas obras se anuncian con bombos y platillos, incluso hay anuncios que llenan todos los medios y luego no se terminan las obras, ¿por qué será que de ésta nos enteramos sólo porque vemos la maquinaria trabajando?

Ante la primera pregunta, ¿para qué?, nos dan algunas respuestas. Por ejemplo, Leticia Tornero, Secretaria de Gobierno de El Bolsón:

“Para nosotros es un beneficio como comunidad de El Bolsón con respecto a que vamos a ahorrar combustible y el gas… y lo que pasa es que yo no entiendo que no quieras este tipo de obra cuando te está resolviendo energéticamente la comunidad de El Bolsón y no pensar en los barrios que no tienen energía, en los barrios que no tienen agua y en los barrios que no tienen cloacas… a mí me parece que ponerse en contra de esta obra, de verdad es no tener sentido común.”

Dejando de lado que un cableado no tiene que ver con las cloacas, evidentemente la postura del gobierno municipal es que no hay ninguna contra ni oposición razonable posible a esta obra. ¿Sería lógico entonces anunciarla, no? Es inexplicable que un gobierno esté tan convencido de que una obra de gran envergadura traiga tanto beneficio para la población, y a la vez trate de que nadie se entere de la misma.

Pero Leticia Tornero también nos explica porqué recién salió a la luz:

“No estamos haciendo política con esta obra…y ha sucedido un conflicto con algunos vecinos que planteaban ‘¿qué se estaba haciendo la vía pública?”, a partir de allí es cuando el municipio sale a aclarar donde se pidieron permisos la empresa tuvo que pedir permisos en Bosques y permisos al INTA que de hecho el INTA todavía no dió respuestas con respecto a lo que es Cabeza del Indio porque sabemo que va a pasar por allí.”

Primer gran problema. Sí están haciendo política, y la política es la del hecho consumado. Esto incluye no conseguir los permisos que son obligatorios de todos modos, haya vecinos que lo señalen o no. El permiso de Bosques para que se corten árboles nativos en la traza del cableado no se tramitó hasta que saltó la población. Parece que la lógica de la empresa es “si se cae un árbol en el bosque porque yo lo corté y nadie lo ve caer, entonces no me hizo falta pedir permiso a Bosques.” Y en la misma frase que nos dice que no cuentan con el permiso del INTA para pasar por la Reserva Loma del Medio, dice “sabemos que va a pasar por allí.” Da por hecho algo que no está resuelto. El hecho consumado. Y si nadie hubiera dicho nada?
Igual, nos dicen que no nos preocupemos, según la palabra del Secretario de Planeamiento Javier Abraham:

“en un principio no hay tala… no estamos hablando de ninguna tala. Va por el camino y en principio se está removiendo mosqueta, retama, etc.”

Pero escuchemos al concejal Mario Scandizzo, quien tampoco estaba al tanto de esta obra (de paso, el hecho de que ni el Concejo Deliberante sabía indica que el secretismo es definitivamente intencional.)

“Realmente nos pondría contento que El Bolsón pueda solucionar su tema eléctrico, ¿pero qué queda para El Bolsón? Porque acá estamo hablando de un negocio millonario, estamos hablando de que hay gente que va a ganar dinero a costa del espacio público, y con algo que está escondido, que no sabemos ni de qué se trata, no sabemos ni qué cable pusieron, sabemo que la profundidad es de casi 2 metros, sabemos que el ingeniero Abraham planteó que no se estaban tocando especies autóctonas y a la tarde se le cae un radal a un trabajador en la cabeza.”

Los hechos demuestran que hay palabras vacías, que hace falta verificar todo. Ahí tenemos una razón para no haberla anunciado, el intento de zafar de algunos pasos burocráticamente molestos, como por ejemplo el cuidado del ambiente y el respeto a las instituciones públicas. Además, cuando no se siguen los pasos institucionales y no se le informa al pueblo, es muy fácil que se embarre la cancha.

Si te mareaste entre todas estas idas y vueltas, no te sientas mal. Estamos todos mareados, es parte de la estrategia. Lo que pasa es que en un debate confuso se terminan atendiendo pequeños detalles como si fueran el núcleo de la cuestión. No se trata sólo de que se corten árboles o no, ni de si el INTA les dio permiso o no. Se trata de que la decisión se tome en forma democrática e institucionalmente correcta, porque si no, terminamos debatiendo esto en vez de la cuestión de fondo.

La cuestión de fondo es si a nuestro pueblo este cableado le hace falta, si corresponde hacerlo o no. Y en ese plano también hay que luchar contra la desinformación. Por ejemplo, de parte de Javier Abraham:

“A la gestión del intendente Bruno Pogliano le interesa, tiene un interés particular, por el beneficio que le va a traer a la comunidad, o sea, nosotros estamos convencidos de que esto le va a sumar mucho al Bolsón, por distintas vías. Por un lado, vamos a tener una vía más de conexión de la energía que se consume en El Bolsón al interconectado nacional, esta vez por el norte.”

Esto no es sólo confuso, sino completamente falso. Aunque se hagan las dos obras, la pública y la privada, no habría dos salidas al interconectado, sino una, por Chubut, hecho por el estado. El cable de Lago Escondido empieza ahí, pasaría por Bolsón, y saldría al interconectado hacia el sur.

Y de nuevo, la palabra de Leticia Tornero:

“¿Preferimos seguir teniendo el ruido todas las noches de la usina con los motores o lo remediamos con esto energéticamente?”

Como si esas fueran las únicas dos opciones. La tercera es la opción por la que ya pagamos 37 millones de pesos entre todos. Sólo faltaría que se termine.

Si se hubiera terminado el tendido interprovincial anunciado hace unos años, este nuevo cableado no traería ningún beneficio, ya estaría todo solucionado. Es decir, no les quedaría argumento para convencernos de que valga la pena.

Por todo esto nos preocupa que la nueva forma de hacer política sea la del hecho consumado. Se desvía el debate hacia si cortar árboles o no, y luego a si queremos solucionar la energía para Bolsón o no.

Pero Leticia Tornero también nos dijo esto:

“Te digo que estamos en un todo del acuerdo en que es una obra que nos beneficia a la comunidad de El Bolsón. Más allá de que se llame, no sé, si Patagonia Energía, o la promueve Lago Escondido, no sé. No es una obra nuestra, es una obra de ellos, estamos en todo de acuerdo por el beneficio que nos brinda a nosotros como comunidad.”

Ahí lo tenemos. No es una obra nuestra, es de ellos. Ella lo dice en el sentido de que el trabajo no lo realiza la municipalidad, sino que lo hace una empresa privada, Patagonia Energía, propiedad de Joe Lewis. Nosotros lo entendemos más literalmente: no es nuestro, es de ellos. No se hace para beneficiar a la comunidad, sino porque sirve al negocio privado. No nos hace falta, el estado tiene que terminar lo que empezó, en vez de hacernos creer que dependamos de que un empresario privado haga su negocio para solucionar problemáticas públicas.